Colombia registra cerca de 80 sismos al día: IA puede mitigar muertes y daños estructurales
El sismo de magnitud 7.4 registrado este 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer la prevención y las capacidades de alerta temprana ante eventos sísmicos.
El Servicio Geológico Colombiano registra alrededor de 2,500 sismos al mes y opera una red de monitoreo de 201 estaciones distribuidas en el territorio nacional.
La inteligencia artificial puede complementar las redes de sensores para procesar grandes volúmenes de información en tiempo real, acelerar la detección de eventos y ayudar a activar protocolos automáticos antes de que las ondas de mayor impacto alcancen determinadas zonas.
Bogotá, Colombia, 11 de agosto de 2026. Colombia es uno de los países con mayor actividad sísmica de América Latina. El Servicio Geológico Colombiano, SGC, estima que en el territorio nacional se registran cerca de 2,500 sismos al mes, aproximadamente 80 cada día, aunque la mayoría son de baja magnitud y pasan inadvertidos para la población. (SGC)
El sismo de magnitud 7.4 registrado la mañana de este 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, volvió a evidenciar que el riesgo sísmico forma parte de la realidad cotidiana del país. De acuerdo con el SGC, se trata del evento de mayor magnitud registrada en Colombia durante el siglo XXI y fue percibido en diferentes regiones. La entidad mantiene el monitoreo permanente mediante una red de 201 estaciones distribuidas en el territorio nacional.
Más allá de la respuesta posterior a una emergencia, especialistas advierten que uno de los siguientes pasos para fortalecer la resiliencia de ciudades, empresas e infraestructura crítica es avanzar hacia sistemas de alerta temprana capaces de transformar la información sísmica en acciones preventivas en cuestión de segundos.
“Colombia ha construido capacidades importantes de monitoreo y conocimiento de la amenaza. El siguiente desafío es lograr que esa información pueda convertirse cada vez más rápido en decisiones y acciones de protección. En un sismo, unos cuantos segundos pueden hacer una diferencia para detener procesos industriales, activar protocolos, proteger infraestructura crítica o permitir que una persona adopte una posición de seguridad”, señala Jocelyn Vargas, CEO de Vase Sísmica, plataforma especializada en monitoreo sísmico y análisis de información mediante inteligencia artificial.
IA no predice terremotos
Uno de los principales desafíos para comunicar estas tecnologías es distinguir entre predicción y alerta temprana. Actualmente no existe un método científicamente comprobado que permita determinar con anticipación la fecha, hora, lugar y magnitud exacta de un terremoto. El propio Servicio Geológico Colombiano ha reiterado que los sismos no pueden predecirse.
Un sistema de alerta temprana funciona de otra manera. Detecta un terremoto que ya comenzó y aprovecha la diferencia de velocidad entre las primeras ondas sísmicas registradas por los sensores y las ondas posteriores que suelen producir los movimientos más fuertes. Dependiendo de la ubicación del epicentro, la distancia respecto de las ciudades y la velocidad de procesamiento y comunicación del sistema, esto puede generar una ventana de algunos segundos antes de la llegada del movimiento más intenso. (USGS)
Por ello, la tecnología no busca anunciar cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto, sino reducir el tiempo entre la detección de un evento y la activación de una respuesta.
“Hablar de prevención sísmica con inteligencia artificial no significa afirmar que un algoritmo puede adivinar un terremoto. La oportunidad está en procesar señales con mayor velocidad, reconocer patrones dentro de grandes volúmenes de datos y generar información que permita responder mejor ante un evento que ya comenzó”, explica Vargas.
IA para ganar velocidad y capacidad de análisis
El uso de inteligencia artificial en sismología ya tiene aplicaciones concretas. El Servicio Geológico Colombiano utiliza, por ejemplo, herramientas de IA para la detección, clasificación y procesamiento en tiempo real de sismos asociados con actividad volcánica. La tecnología permite automatizar parte del análisis de grandes cantidades de información sin sustituir la supervisión especializada de geocientíficos.
A nivel internacional, investigaciones recientes también exploran modelos de machine learning y deep learning para identificar señales sísmicas dentro de datos con altos niveles de ruido y mejorar la estimación rápida de parámetros como la magnitud de un evento. En julio de 2026, investigadores vinculados al Servicio Geológico de Estados Unidos publicaron un modelo de deep learning diseñado para mejorar la identificación de terremotos en datos obtenidos mediante sistemas de posicionamiento satelital en tiempo real. (USGS)
Para Vargas, el potencial de esta tecnología debe entenderse dentro de un ecosistema en el que sensores, telecomunicaciones, análisis de datos y protocolos de respuesta funcionen de manera coordinada.
“No basta con tener sensores. Una alerta es verdaderamente útil cuando existe un sistema completo detrás de ella. Eso implica detectar, procesar, comunicar y saber qué hacer con la información. Una empresa puede detener una línea de producción, un sistema puede cerrar automáticamente una válvula de gas y una institución puede activar protocolos de protección previamente establecidos. La tecnología tiene valor cuando termina convirtiéndose en una acción concreta”, agrega.
Del monitoreo del sismo al monitoreo de los edificios
Una segunda capacidad tecnológica es el monitoreo estructural en tiempo real de hospitales, colegios, plantas industriales, edificios corporativos, puentes y otras infraestructuras estratégicas.
Mediante acelerómetros y otros sensores es posible obtener información sobre la respuesta de una estructura durante un terremoto y ayudar a priorizar las inspecciones posteriores. En Bogotá, por ejemplo, IDIGER administra una red de acelerógrafos que permite identificar las zonas de la ciudad expuestas a mayores aceleraciones y mejorar el conocimiento sobre el comportamiento sísmico de los suelos.
“Después de un sismo de gran intensidad, uno de los problemas es determinar rápidamente dónde concentrar los recursos de inspección y atención. Si una organización cuenta con información instrumental sobre lo que ocurrió dentro de sus instalaciones, puede tomar decisiones con mucha más evidencia que si depende únicamente de una revisión visual inicial”, señala Vargas.
Para Vase Sísmica, ese conocimiento debe complementarse con infraestructura resiliente, planes de emergencia, educación ciudadana, sistemas de comunicación y nuevas herramientas tecnológicas.
“La pregunta no debería ser cuándo volverá a temblar. Sabemos que Colombia es un país sísmicamente activo y que seguirá temblando. La pregunta es qué podemos hacer hoy para que el próximo evento encuentre a nuestras ciudades, empresas y comunidades mejor preparadas. La inteligencia artificial puede ser parte de esa respuesta, pero siempre como una herramienta al servicio de una estrategia integral de prevención”, concluye Vargas.

